¿Qué es el adware? Los 7 ejemplos más terribles

Por Tibor Moes / Actualizado: enero 2024

¿Qué es el adware? Los 7 ejemplos más terribles (2023)

El adware ha sido durante mucho tiempo una espina clavada en el costado de los usuarios de Internet, colándose en los dispositivos para perturbar y engañar.

Este artículo explorará algunos de los ataques de adware más notorios de la historia, proporcionando datos y estadísticas clave.

¿Qué es el adware? El adware es un software que muestra anuncios. El adware malicioso toma el control de su navegador para rastrear su actividad, mostrarle anuncios engañosos y redirigirle a sitios web sospechosos.

  • Bonzi Buddy (1999): Este adware se presentaba como un simpático asistente virtual, pero estaba implicado en publicidad engañosa. Dio lugar a una multa de 75.000 dólares por violar la privacidad en línea de los niños.
  • Gator / Claria (2002): Conocido por sus agresivas tácticas publicitarias, Gator se instaló en millones de PC sin el consentimiento del usuario. A mediados de 2003, se estimaba que estaba en 35 millones de ordenadores.
  • CoolWebSearch (2003): Este adware secuestraba los navegadores web para redirigir las búsquedas y mostrar anuncios. Generó más de 300 millones de dólares anuales para sus creadores.
  • 180 Solutions / Zango (2005-2006): Implicado en prácticas de software engañosas, este adware se enfrentó a acciones legales. Tuvo que renunciar a 3 millones de dólares en ganancias mal habidas.
  • Superfish (2006): Superfish suscitó preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad por su amplio alcance. En 2014 contaba con más de 80 millones de usuarios.
  • Barra Ask (2011): Conocida por ser difícil de eliminar, esta barra de herramientas impactó significativamente en la experiencia del usuario. En 2012, Ask.com alcanzó los 100 millones de usuarios globales al mes.
  • Fireball (2017): Este adware llevó el secuestro de navegadores a un nuevo nivel, infectando un gran número de ordenadores. Había infectado a más de 250 millones de ordenadores en todo el mundo.

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Ejemplos de adware

1. Bonzi Buddy (1999)

A finales de la década de 1990, cuando Internet florecía para convertirse en el vibrante ecosistema digital que conocemos hoy, apareció en escena una mascota virtual aparentemente inocua llamada Bonzi Buddy.

Presentado como un simpático gorila morado, Bonzi Buddy se ofrecía a ayudar a los usuarios con la navegación web y la gestión del correo electrónico. Sin embargo, bajo este encantador exterior se escondía una agenda más dudosa.

Bonzi Software, los creadores de este compañero digital, pronto se vieron envueltos en una vorágine legal. Acusados de prácticas publicitarias engañosas, se encontraron en el centro de una demanda colectiva. Pero los problemas no acabaron ahí.

La Comisión Federal de Comercio (FTC), según se detalla en ftc.gov, intervino, lo que llevó a que Bonzi Software fuera condenada a pagar 75.000 dólares por violar la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet.

Este incidente no sólo puso de manifiesto las prácticas engañosas de algunos de los primeros anunciantes digitales, sino que también subrayó la importancia de proteger la privacidad de los niños en Internet, una preocupación que sigue siendo pertinente a día de hoy.

2. Gator / Claria (2002)

A medida que avanzaba el nuevo milenio, surgió otro adversario digital: Gator, que más tarde se renombraría como Claria. Este software, que se hacía pasar por una herramienta útil, era instalado a menudo por los usuarios de forma involuntaria junto con otras aplicaciones. Su propósito distaba mucho de ser benigno, ya que rastreaba el comportamiento de los usuarios y mostraba anuncios no solicitados.

A mediados de 2003, según un informe de WSJ.com, Gator se había colado en unos 35 millones de PC de todo el mundo. Esta asombrosa cifra no sólo ponía de manifiesto la naturaleza omnipresente de Gator, sino que también dibujaba un claro panorama de la epidemia de adware que estaba arrasando en los inicios de Internet.

La instalación generalizada de Gator suscitó importantes preocupaciones en relación con el consentimiento y la privacidad de los usuarios, lo que provocó un debate más amplio sobre la ética de la distribución de software y la importancia de la transparencia de los acuerdos de usuario.

3. CoolWebSearch (2003)

En 2003, el mundo digital fue testigo de la aparición de CoolWebSearch, un programa adware que pronto se hizo famoso por sus tácticas intrusivas. A diferencia del software convencional, CoolWebSearch actuaba más bien como un secuestrador digital, apoderándose de los navegadores web sin el consentimiento del usuario.

Redirigía las búsquedas en Internet a sus propios sitios web, bombardeando a los usuarios con un aluvión de anuncios. Esta estrategia no sólo era una molestia para los usuarios, sino que resultaba increíblemente lucrativa para sus creadores. Según informa InformationWeek.com, CoolWebSearch generó más de 300 millones de dólares anuales, un testimonio de la inmensa rentabilidad del adware.

Esta asombrosa suma puso de relieve el alarmante alcance que podía tener un software invasivo de este tipo para monetizar las actividades cotidianas en línea de usuarios desprevenidos. CoolWebSearch no era sólo un problema de software; era un ejemplo flagrante de cómo podían explotarse las vulnerabilidades en línea para obtener enormes beneficios económicos.

4. 180 Solutions / Zango (2005-2006)

A mediados de la década de 2000 surgió otro gigante del adware, 180 Solutions, que más tarde se conoció como Zango. Este software, a menudo incluido en las descargas gratuitas, vigilaba en secreto el comportamiento de los usuarios para mostrarles publicidad dirigida. Sin embargo, los métodos de la empresa traspasaban los límites legales.

En un movimiento que puso de manifiesto la creciente gravedad con la que se estaban tratando estas prácticas, la Comisión Federal de Comercio (FTC) intervino. Como se indica en FTC.gov, 180 Solutions/Zango se vio obligada a entregar 3 millones de dólares en ganancias mal habidas. Esta acción representó un momento significativo en la lucha contra el adware invasivo.

Señalaba un creciente reconocimiento de la necesidad de proteger a los consumidores de la vigilancia digital encubierta y subrayaba las consecuencias legales para las empresas que incurrieran en tales prácticas engañosas.

5. Superfish (2006)

Superfish, un nombre que se convirtió en sinónimo de una de las historias de adware más controvertidas de la década de 2000, comenzó su andadura en 2006. Inicialmente, se comercializó como una tecnología de búsqueda visual que ayudaba a los usuarios a encontrar y comprar productos en línea. Sin embargo, a medida que sus operaciones se expandían, también lo hacían las preocupaciones sobre sus métodos.

En 2014, según informó JewishBusinessNews.com, los productos Superfish habían acumulado más de 80 millones de usuarios, una cifra que ponía de relieve su amplia penetración en el mercado digital. Pero bajo este barniz de éxito se escondía una realidad preocupante.

Más tarde se descubrió que Superfish incurría en prácticas que comprometían la seguridad de los usuarios, sobre todo inyectando anuncios e interceptando potencialmente el tráfico web cifrado. Esta revelación provocó una importante protesta, llamando la atención sobre la delgada línea que separa las mejoras útiles del software de las violaciones invasivas de la privacidad de los usuarios.

La historia de Superfish se convirtió en un cuento con moraleja sobre la importancia de respetar la confianza de los usuarios y mantener unas normas de seguridad digital sólidas.

6. Barra Ask (2011)

La barra Ask Toolbar, introducida por Ask.com en 2011, representaba otra faceta del complejo mundo del adware. Diseñada originalmente como un complemento del navegador para facilitar el acceso a los servicios de búsqueda de Ask.com, la barra de herramientas no tardó en introducirse en numerosos ordenadores, a menudo empaquetada con otras descargas de software.

En 2012, Ask.com había alcanzado un hito de 100 millones de usuarios globales al mes, según afirma SearchEngineLand.com. Esta impresionante base de usuarios subrayaba el alcance y la influencia de la barra de herramientas. Sin embargo, la barra Ask pronto se hizo tristemente célebre por su persistencia y dificultad para eliminarla, lo que provocó la frustración generalizada de los usuarios.

Fue criticado con frecuencia por cambiar la configuración del navegador sin un consentimiento claro y por su tenacidad a la hora de aferrarse a los sistemas de los usuarios. Este ejemplo arrojó luz sobre las cuestiones más amplias del consentimiento del software y la autonomía del usuario en la era digital, haciendo hincapié en la necesidad de transparencia y respeto en el diseño y la distribución del software.

7. Bola de fuego (2017)

En 2017, el mundo digital se enfrentó a un nuevo y formidable desafío con la llegada de Fireball, una cepa de adware de una escala sin precedentes. Fireball se distinguió no sólo por su funcionalidad, sino por la magnitud de su impacto. Según checkpoint.com, Fireball había infectado a más de 250 millones de ordenadores en todo el mundo, una cifra asombrosa que subrayaba su alcance global.

Este adware funcionaba apoderándose de los navegadores web para inyectar anuncios y manipular los motores de búsqueda, dirigiendo el tráfico a determinados sitios web. La genialidad de Fireball residía en su sigilo y eficacia; se infiltraba silenciosamente en los sistemas, a menudo empaquetado con software legítimo, haciendo que su presencia pasara desapercibida para el usuario medio.

La historia de Fireball es especialmente digna de mención por su potencial para aplicaciones más siniestras. Aunque se utilizaba principalmente para generar ingresos publicitarios mediante la manipulación de los motores de búsqueda, su capacidad para ejecutar código adicional lo convertía en una potente herramienta para actividades más maliciosas.

Este aspecto de Fireball suscitó una gran preocupación en la comunidad de ciberseguridad sobre la naturaleza evolutiva del adware. No se trataba sólo de una molestia, sino de una puerta trasera potencial para ciberamenazas más dañinas.

Conclusión

Las historias de Bonzi Buddy, Gator, CoolWebSearch, 180 Solutions, Superfish, Ask Toolbar y Fireball revelan una cruda realidad en nuestro mundo digital: el adware no es sólo una molestia, sino una grave amenaza para la privacidad y la seguridad en línea.

Estos ejemplos ponen de relieve la naturaleza evolutiva de los ataques de adware y la sofisticación de sus métodos. Como usuarios de Internet, mantenerse informados y vigilantes es clave para navegar con seguridad por el panorama digital.

A la luz de estas amenazas, no se puede exagerar la importancia de una ciberseguridad robusta. Invertir en soluciones de ciberseguridad fiables de marcas de confianza como Norton, Avast, TotalAV, Bitdefender, McAfee, Panda y Avira es crucial. Estos proveedores ofrecen funciones de protección avanzadas que protegen contra el adware más reciente y otras ciberamenazas.

Al elegir una solución de ciberseguridad de confianza, tanto los particulares como las empresas pueden reforzar significativamente sus defensas contra las amenazas insidiosas y cambiantes que plantea el adware, garantizando experiencias en línea más seguras y tranquilidad.

Fuentes

  1. ftc.gov
  2. WSJ
  3. informationweek.com
  4. ftc.gov
  5. jewishbusinessnews.com
  6. searchengineland.com
  7. checkpoint.com

 

Autor: Tibor Moes

Autor: Tibor Moes

Fundador y redactor jefe de SoftwareLab

Tibor ha probado 39 programas antivirus y 30 servicios VPN, y posee un certificado de posgrado en ciberseguridad de la Universidad de Stanford.

Utiliza Norton para proteger sus dispositivos, CyberGhost para su privacidad y Dashlane para sus contraseñas.

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