¿Qué es un virus troyano? Los 6 ejemplos más terribles

Por Tibor Moes / Actualizado: enero 2024

¿Qué es un virus troyano? Los 6 ejemplos más terribles

En el panorama en constante evolución de la ciberseguridad, los ataques con troyanos representan una amenaza significativa y persistente tanto para las personas como para las organizaciones.

Este artículo se adentra en la historia de seis de los más devastadores ataques de troyanos, ofreciendo una visión de sus mecanismos, impactos y las lecciones aprendidas de estas incursiones cibernéticas.

¿Qué es un virus troyano (caballo de Troya)? Un virus troyano es una pieza de malware disfrazada de software auténtico, cuyo objetivo es infectar su ordenador y alterar sus archivos y datos. Algunos Caballos de Troya pueden incluso dar a los piratas informáticos acceso a su ordenador y a su información personal.

  • ILOVEYOU (2000): Este gusano se hizo pasar por una carta de amor, infectando rápidamente millones de ordenadores en todo el mundo. Infectó más de diez millones de PC con Windows a partir del 5 de mayo de 2000.
  • Zeus (2009): Un potente troyano que tenía como objetivo la información financiera, Zeus comprometió miles de cuentas FTP, incluidas las de grandes empresas. Más de 74.000 cuentas FTP de sitios de alto perfil se vieron comprometidas en junio de 2009.
  • CryptoLocker (2013): Este ransomware encriptó los archivos de los usuarios y exigió un pago para liberarlos. Se infectaron entre 200.000 y 250.000 ordenadores, y los operadores extorsionaron alrededor de 3 millones de dólares.
  • Emotet (2014): Inicialmente un troyano bancario, Emotet evolucionó para distribuir otros programas maliciosos y causó importantes daños financieros. Su reparación ha costado a los gobiernos hasta un millón de dólares por incidente.
  • Dyre (2014): Dyre tenía como objetivo las credenciales bancarias, mostrando un marcado aumento en las tasas de infección y robo financiero. Las infecciones aumentaron de 500 a casi 3.500 casos, con más de un millón de dólares robados a las empresas.
  • BlackEnergy (2015): Inicialmente un simple troyano, BlackEnergy evolucionó para perturbar infraestructuras críticas, especialmente en Ucrania. Dejó sin electricidad durante varias horas a cerca de 1,4 millones de personas en Ucrania.

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Ejemplos de caballos de Troya

1. ILOVEYOU (2000)

En los primeros días de mayo de 2000, empezó a circular un correo electrónico aparentemente inofensivo con el asunto “TE QUIERO”. Lo que parecía una nota digital de afecto era, en realidad, uno de los gusanos informáticos más virulentos de su época. Según Wired.com, el gusano ILOVEYOU infectó rápidamente más de diez millones de ordenadores personales Windows en todo el mundo, comenzando su propagación el 5 de mayo de 2000.

El gusano se aprovechó de la curiosidad y la confianza humanas, utilizando un simple adjunto de correo electrónico para infiltrarse y replicarse por las redes. Su alcance no sólo fue vasto, sino también alarmantemente rápido, mostrando las vulnerabilidades de las prácticas de ciberseguridad personales y corporativas en los albores del siglo XXI.

El incidente de ILOVEYOU sirve de crudo recordatorio de cómo puede explotarse la confianza digital y del profundo impacto de las ciberamenazas a escala mundial.

2. Zeus (2009)

Si avanzamos rápidamente hasta 2009, el mundo de la ciberseguridad fue testigo de la aparición de Zeus, un caballo de Troya que personificaba la creciente sofisticación de las tácticas de los ciberdelincuentes.

Según informó TheTechHerald.com, en junio de 2009 se descubrió que Zeus había comprometido más de 74.000 cuentas FTP, infiltrándose en las defensas en línea de empresas de alto perfil como Bank of America, NASA, Monster.com, ABC, Oracle, Play.com, Cisco, Amazon y BusinessWeek.

Este malware no era sólo una herramienta para el robo de datos; era una operación en toda regla que apuntaba a los cimientos mismos de la seguridad corporativa y financiera. El troyano Zeus puso de manifiesto la escalada de la carrera armamentística en ciberseguridad, donde lo que estaba en juego no era sólo la información personal, sino también la integridad de infraestructuras corporativas y gubernamentales críticas.

3. CryptoLocker (2013)

En 2013, el mundo digital conoció una nueva forma de ciberterror: el ransomware. CryptoLocker, un formidable actor en este terreno, surgió como un troyano ransomware que mantenía como rehenes a los archivos personales a cambio de un rescate.

Según BBC.com, a mediados de diciembre de ese año, entre 200.000 y 250.000 ordenadores estaban infectados por CryptoLocker. El troyano exigía el pago en Bitcoin, aprovechando el anonimato de la moneda digital para llevar a cabo su extorsión. Los operadores detrás de CryptoLocker demostraron una eficacia escalofriante, consiguiendo extorsionar a las víctimas por un total estimado de unos 3 millones de dólares.

Este ataque no sólo puso de manifiesto la vulnerabilidad de los datos personales, sino que también subrayó la creciente amenaza del ransomware en la era digital, donde el cifrado de datos puede convertirse en un arma para obtener beneficios económicos.

4. Emotet (2014)

Al año siguiente, en 2014, el panorama de la ciberseguridad se enfrentó a otro formidable desafío con la llegada de Emotet. Inicialmente un troyano bancario, Emotet evolucionó hasta convertirse en un sofisticado servicio de distribución de malware.

Heimdalsecurity.com informó de que las infecciones por Emotet han costado a los gobiernos estatales, locales, tribales y territoriales (SLTT) hasta un millón de dólares por incidente para remediarlas.

Este malware era especialmente notorio por su capacidad para eludir la detección antivirus estándar, lo que lo convertía en una amenaza persistente. El impacto de Emotet se extendió más allá de las pérdidas financieras; comprometió la seguridad de los sistemas gubernamentales, suponiendo una amenaza para las operaciones del sector público.

El caso de Emotet es un duro recordatorio de la continua evolución de las ciberamenazas y de la escalada de los costes asociados a la lucha contra estos sofisticados ataques.

5. Dyre (2014)

En la última parte de 2014, la comunidad de ciberseguridad se enfrentó a un aumento significativo de la actividad de Dyre, un notorio troyano bancario.

SecurityIntelligence.com informó de que, en octubre de 2014, el equipo de IBM Trusteer observó un aumento drástico de las infecciones por Dyre, que pasaron de 500 instancias a casi 3.500.

Este malware estaba especializado en el robo de credenciales bancarias, e IBM Security descubrió una campaña activa que utilizaba una variante del malware Dyre y que consiguió desviar más de un millón de dólares de organizaciones empresariales objetivo.

La rápida proliferación de Dyre y su impacto financiero pusieron de manifiesto la creciente amenaza que suponen los troyanos bancarios. Ya no sólo se dirigían a consumidores individuales; habían evolucionado para lanzar sofisticados ataques contra grandes organizaciones, lo que suponía una grave amenaza para la seguridad financiera de las empresas.

6. BlackEnergy (2015)

El año 2015 marcó un momento crucial en la guerra cibernética con el ataque BlackEnergy. Según WeLiveSecurity.com, se produjo un incidente significativo en Ucrania, donde aproximadamente 1,4 millones de personas quedaron sumidas en la oscuridad durante varias horas debido a un ciberataque.

BlackEnergy, diseñado originalmente como un troyano relativamente sencillo, había evolucionado hasta convertirse en una sofisticada herramienta capaz de llevar a cabo ataques a infraestructuras a gran escala. Este incidente en Ucrania fue especialmente alarmante, ya que demostró el potencial de los ciberataques para traspasar el ámbito digital y causar trastornos físicos en el mundo real.

El ataque BlackEnergy no sólo perturbó la vida cotidiana de millones de personas, sino que también significó una nueva era en las ciberamenazas, en la que las infraestructuras críticas se convirtieron en un objetivo prioritario.

Conclusión

Como hemos visto a través de estos ejemplos, los ataques de troyanos suponen una amenaza significativa y en evolución en el panorama digital. Desde la infección generalizada causada por ILOVEYOU hasta las sofisticadas perturbaciones financieras e infraestructurales de Zeus, CryptoLocker, Emotet, Dyre y BlackEnergy, el impacto de estos ataques es a la vez de gran alcance y profundamente preocupante. Estos incidentes subrayan la importancia de la vigilancia y de las medidas proactivas en materia de ciberseguridad.

A la luz de estas amenazas, no se puede exagerar la importancia de contar con soluciones antivirus sólidas, especialmente para los usuarios de Windows 11. Marcas como Norton, Avast, TotalAV, Bitdefender, McAfee, Panda y Avira ofrecen una protección completa contra este tipo de malware.

Invertir en estos programas antivirus no sólo proporciona protección en tiempo real contra las amenazas conocidas, sino que también emplea tecnologías avanzadas para detectar y neutralizar las amenazas emergentes. Con los ciberdelincuentes en constante evolución de sus tácticas, disponer de un antivirus fiable es una línea de defensa esencial para salvaguardar los datos personales y de la organización.

Fuentes

  1. Wired.com
  2. Web.archive.org
  3. Thetechherald.com
  4. BBC.com
  5. Heimdalsecurity.com
  6. Securityintelligence.com
  7. Welivesecurity.com

 

Autor: Tibor Moes

Autor: Tibor Moes

Fundador y redactor jefe de SoftwareLab

Tibor ha probado 39 programas antivirus y 30 servicios VPN, y posee un certificado de posgrado en ciberseguridad de la Universidad de Stanford.

Utiliza Norton para proteger sus dispositivos, CyberGhost para su privacidad y Dashlane para sus contraseñas.

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