Los 5 mejores hosting baratos

Actualizado: Noviembre de 2019

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✓ Nos hemos suscrito a treinta proveedores de hosting y los hemos probado a fondo
✓ Hemos comparado sus características, su precio y su servicio posventa
✓ Hemos analizado su disponibilidad y su velocidad de carga

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EL GANADOR

Puntuación

2

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EXCELENTE

Puntuación

3

SiteGround

Increíble servicio de atención al cliente y características avanzadas. Es caro y solo acepta euros, pero vale la pena.

  • Uptime: 99.99% 99% 99%
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MUY BUENO

Puntuación

4

Hostinger

El alojamiento web más económico. Pero no incluye tantas funciones gratuitas como HostGator, o SiteGround.

  • Uptime: 99.97% 99% 99%
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✓ Copia de seguridad: No incluido
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MUY BUENO

Puntuación

5

Neubox

Servicio de atención al cliente Mexicano y pago en MXN. Pero es más caro y no tan completo como HostGator.

  • Uptime: 99.94% 95% 95%
  • Loadtime: 0.66s 93% 93%

✓ Migración de tu sitio web: No incluido
✓ Almacenamiento SSD: 8 GB
✓ Copia de seguridad: No incluido
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MUY BUENO

Puntuación

El mejor hosting del año

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HostGator

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« Producto del año » – SoftwareLab.org

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Nuestro método

A continuación, explicamos qué factores incluimos en el cálculo de nuestra puntuación del editor, lo que cada uno de ellos significa y las fuentes de datos que empleamos.

Nuestro método: Factores

Elegir el hosting economico que más se ajuste a lo que requerimos es, potencialmente, una tarea larga y ardua. Por ello, queremos ponértelo fácil: nos hemos puestos manos a la obra revisando servicios de hospedaje en la red (por encima de los treinta) de arriba a abajo. Te explicamos cómo lo hacemos:

1. Nos hacemos con un servicio de hosting compartido por cada organización que analizamos (el más asequible de los ofertados)
2. Creamos un sitio web sencillito en WordPress
3. Medimos los parámetros de cada uno de ellos a lo largo de 12 meses (disponibilidad y velocidad de carga)
4. Valoramos sus características, precio y servicio posventa
5. Emitimos nuestras respectivas opiniones, actualizadas anualmente.

A día de hoy, el ranking que te ofrecemos es un reflejo de la disponibilidad y la velocidad de carga medias, el servicio posventa, las características ofrecidas y el coste de los servicios de hospedaje.

  • Tiempo activo 25% 25%
  • Velocidad 25% 25%
  • Funciones 20% 20%
  • Precio 15% 15%
  • Atención al cliente 15% 15%

¿Qué es el hosting?

Poco misterio: el hosting es un servicio mediante el que cualquier persona o entidad publica en la red de redes su sitio web, con sus correspondientes páginas. Las empresas que lo prestan —nuestros anfitriones en internet, podríamos decir— aportan todo lo necesario para que los demás puedan acceder a nuestros contenidos en línea en todo su esplendor.

Tales contenidos se “hospedan” en ordenadores configurados específicamente a tal fin: son los llamados servidores. Los internautas que desean visitar nuestro sitio web introducen el nombre de este (el dominio) en su barra de direcciones y, ¡abracadabra, pata de cabra!, la magia de internet los transporta intactos.

¿Qué tipos de servicios de hosting existen?

Hosting compartido

Es un tipo de hosting en el que, por decirlo llanamente, nuestro sitio web comparte piso con otros sitios web. Bueno, no piso, sino servidor. Y ojocuidao, que se comparte espacio físico y el software con el que se opera. Ello redunda en un menor coste para nosotros —que es la razón principal para compartir lo que sea—, a riesgo de tropezarse a otros sitios web desnudos en el pasillo del servidor cuando salen de la ducha. Hay otras desventajas, tales como la ralentización, pero lo del pasillo es casi la peor.

Hosting en servidores privados virtuales, o VPS

Si antes hablábamos de compartir piso, el símil para el hospedaje en servidores privados virtuales (en inglés, VPS) es una emancipación con más autonomía: en los VPS se comparte un servidor físico, peeeero con la ventaja de que no habrá otros contenidos que los nuestros en el compartimento virtual que ocupemos nosotros. Es decir: alquilamos un apartamento —pequeño, sí, pero muy cuco— en un bloque de pisos. En lugar de compis de piso, lo que tenemos ahora son vecinos. El resultado: nuestro propio sistema operativo —el equivalente de tener el sofá del salón solo para ti—, almacenaje exclusivo, una CPU que es la caña, memoria RAM a granel y ancho de banda como ancha es Castilla, es decir: sin límites.

En resumidas cuentas: con un VPS tenemos, casi, casi, un servidor exclusivo para nosotros, sin que sea la ruina de Palmira.

Hosting dedicado

Con el hosting dedicado podemos finiquitar el símil del inquilino, que ya va siendo hora. ¿Cuál es ahora la historia? Hemos progresado en la vida: finalmente, hemos aprobado las oposiciones a conserje, o un amigo de papá nos ha enchufado en su empresa. ¿En qué se traduce? Pasta, amigo, mucha pasta —la suficiente para pagar el alquiler de nuestro propio servidor. Es como si hubiésemos alquilado un ático en Beverly Hills para nuestro sitio web, que ahora va como un tiro. Si nuestras páginas consumen lo que no está escrito en materia de recursos, o si la seguridad es una necesidad imperiosa, el hosting dedicado es la respuesta.

Eso sí, piénsate ya lo del plan de pensiones.

¿Cuáles son las características de un plan de hosting?

Ancho de banda

Es un concepto simple. Si hablamos de las redes como de las “autopistas de la información”, el ancho de banda es el análogo virtual del número de carriles: cuanto mayor es ese ancho, mayor es el tránsito de internautas que visitan nuestro contenido en la red. En función del precio de nuestra suscripción, obtendremos un mayor o un menor valor máximo para nuestro ancho de banda.

Espacio en disco

Hablamos constantemente de subir contenidos a la red o a la nube, lo que a veces puede hacernos olvidar que, a pesar de que nos movemos en un espacio virtual e infinito, nuestros sitios web van a utilizar archivos con peso (en kilobytes), medida y número. Por ese motivo, los proveedores de hosting nos asignan un espacio determinado en sus servidores para guardar nuestra correspondencia electrónica, los archivos de nuestras páginas web, o esas latosas bases de datos, más difíciles de ubicar que un jarrón chino.

Dado que las compañías nos cobran de forma más o menos proporcional al espacio que ocupamos en sus servidores, no está de más sentarse a hacer cuentas para tener una estimación de nuestras necesidades en este apartado.

Aquí es importante mencionar una tecnología específica y ya perfectamente asentada: las unidades de estado sólido —las consabidas SSD. Los discos duros tradicionales son un conjunto de piezas móviles con tendencia a una mayor lentitud de funcionamiento y un mayor riesgo de pérdida de datos. Las SSD, por el contrario, operan en comparación a velocidades estratosféricas y con mayor estabilidad.

Si nuestro sitio web es dinámico, el uso de SSD en nuestro servidor de hospedaje cae prácticamente de cajón; sin embargo, no debemos dar por hecho que todas las empresas lo incluyan en su servicio: al contrario, nos corresponde a nosotros cerciorarnos de este último extremo.

Certificado SSL

El binomio servidor-cliente establece conexiones de red susceptibles, como cualquier otra conexión, a su hackeo por terceras partes con oscuras intenciones. Para protegerlas de fisgones indeseados, se desarrolló una tecnología denominada SSL: la llamada “capa de conexión segura”, que garantiza el cifrado de las conexiones y preserva la confidencialidad de la información intercambiada.

En realidad, hay poco de novedoso en el uso de esta tecnología; hace ya mucho tiempo que constituye la norma en internet para todas las transacciones seguras. ¿O es que nunca habías reparado en ese “https://“ que precede a la mayoría de direcciones en tu navegador? Ah, ¿qué no? Pues así se inicia una interacción mediante SSL, alma de cántaro. En último término, lo que nos interesa de toda esta disertación es lo siguiente: el certificado SSL es sinónimo de fiabilidad, y nuestros potenciales clientes serán muchísimo más reacios a usar nuestro sitio web si no contamos con esta tecnología.

Dominio

Una vez hemos montado nuestro chiringuito de comercio electrónico, nuestra página web sobre cómo convertirse en vegano o nuestro blog de poesía dadaísta, la pregunta es siempre la misma: “Y ahora ¿cómo lo llamo?”. Aquí entran en escena los dominios, que desempeñan la doble vertiente de denominadores y direcciones en la red.

Los computadores emplean las llamadas direcciones IP, que son cadenas de guarismos. Son combinaciones difícilmente memorizables: más allá de cosas como códigos alfanuméricos entrañables, como RD2D2 y C3PO, buena suerte con que un usuario se aprenda que tu sitio web se llama 198.236.450.3 —y mira que es un número bonito. Los nombres de dominio reemplazan estos identificadores numéricos con algo más funcional.

Nos corresponde a nosotros decidir qué mejunje alfanumérico vamos a elegir como nombre de dominio, que puede combinarse, además, con las famosas extensiones del tipo .com, .org y toda la retahíla disponible. En cualquier caso, nunca estaremos exentos de pasar por el registro para dejar constancia de nuestra elección. Ello asegura, entre otras cosas, que todos los nombres de dominio sean diferentes: no hay dos idénticos. Siempre que alguien escriba www.frutaspacomolamazo.com en su navegador, acabará visitando la página web de la frutería de Paco.

Disponibilidad

Si hay un concepto tan crucial como —a menudo— engañoso, es el de la disponibilidad. En principio, es simple: la disponibilidad es el tiempo que un sitio web permanece accesible al público en la red. Sin embargo, es fácil que los proveedores caigan en la tentación de prometernos “el oro y el moro” bajo la forma de una disponibilidad infalible —cuando un 100 % de disponibilidad es, en realidad y por motivos técnicos, inalcanzable.

Pensemos en algo muy cercano al 100 %: por ejemplo, el 99,99%. Parecería una diferencia inapreciable, pero lo cierto es que, a lo largo de todo un año, nuestro proveedor de hosting gozará, en el segundo caso, de un margen superior a los 50 minutos de desconexión.

Esos 50 minutos cubrirán las paradas por mantenimiento y las posibles contingencias: desde fallos de los equipos o de su software, a un desastre natural que corte el suministro eléctrico de forma prolongada —o, sencillamente, el propio éxito de un sitio web que se vuelve viral en un momento determinado, colapsando los servidores.

Sin embargo, sin un negocio de hosting se anuncia con disponibilidades prácticamente absolutas, se está pegando un tiro en el pie en términos del tiempo que tendrá a su disposición para labores de reparación o mantenimiento. No es ningún secreto que las redes se caen más tarde o más temprano, por motivos de toda índole —y, en esos casos, nuestros contenidos no serán accesibles.

Por todo lo anterior, aconsejamos mirar con lupa tales anuncios, que deben estar respaldados por una infraestructura a la altura de lo que se promete: diferentes redes de servidores redundantes y con multiplicidad geográfica, tecnología de reflejos, sistemas de control de la humedad y temperatura del aire, matrices de almacenamiento, y un largo etcétera. E, incluso en estos casos, aconsejamos recelar de ofertas que prometan una disponibilidad absoluta.

Velocidad de carga

Sencillamente, la duración de los intervalos de carga para todos los elementos de nuestro contenido en línea. No te contamos nada que ya no sepas cuando decimos que un proceso de carga lento puede llegar a colmar la paciencia de nuestros visitantes o potenciales clientes —mucho antes, incluso, de lo que podemos imaginar. La vida es demasiado valiosa para desperdiciarla frente a una pantalla recalcitrante en su titubeo.

La velocidad de carga es, además, sinónimo de un mejor rendimiento también en otros aspectos. Los internautas prestarán mayor atención y serán más susceptibles a nuestros contenidos, mejorando las prestaciones de nuestro sitio web en términos de conversión monetaria del tráfico de visitantes, además de que ofreceremos una mejor experiencia de usuario. Todavía más: si queremos que los algoritmos de los buscadores nos emplacen más arriba en la lista de resultados, la velocidad de carga se ha convertido en un factor de peso —algo que no ha pasado desapercibido para todos los desarrolladores web.

¿Qué es un servidor de nombres de dominio (DNS)?

En una época en la que apenas podemos recordar un número de teléfono, las direcciones IP nunca podrían constituir un sistema de nomenclatura apto para los humanos —de ahí los nombres de dominio. Nuestro ordenador se encargará de traducir la información que le proporciona el DNS —en forma de URL— en una IP reconocible y accesible a través de la red.

El proceso es simple: cuando introducimos en la barra de direcciones algo como www.dominio.es, un servidor DNS comunicará a nuestro navegador la IP que le corresponde en el servidor donde está hospedado. Funciona, en realidad, como una tabla de equivalencias o un directorio telefónico, en un proceso donde raramente interviene el usuario, ajeno a todo este trajín de números y letras que se produce entre bambalinas. Es la magia de internet.

¿Qué servidor web es mejor: Linux o Windows?

Dos vías para llegar al mismo resultado. Optar por Windows o Linux es, en gran medida, una elección personal, ya que a nivel de funcionamiento ofrecen cosas muy similares. Sin embargo, difieren en términos de precio (Linux es gratuito, mientras que Windows implica un desembolso de cuantía variable), complejidad de uso, adaptabilidad, o su resiliencia operativa.

Linux: ¿Usamos cosas como PHP, Perl, Python u otros lenguajes basados en Unix? Linux lo va a gestionar todo sin un titubeo. La compatibilidad con bases de datos MySQL y PostgreSQL es la norma, y no la excepción.

Windows: Es una perogrullada, pero Windows va como una seda si empleamos otras tecnologías de… exactamente: Windows. Cosas como los scripts ASP o .NET indican el uso de este sistema operativo, que ofrece soporte para Microsoft SQL Server o aplicaciones como Access.

Tibor Moes

Tibor Moes

Analista tecnológico

Entusiasta de la tecnología y fundador de SoftwareLab. Posee titulaciones universitarias en Ingeniería y Administración de empresas, y su actividad en el análisis de software, productos electrónicos y servicios digitales se remonta a 2013.

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  1. Los 5 mejores hosting
  2. Nuestro método de prueba
  3. Preguntas frecuentes
    1. Qué es el hosting
    2. Tipos de hosting
    3. Características de hosting
    4. Qué es un servidor DNS
    5. Linux o Windows?

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